¿Qué deberías conocer de la leche sin lactosa y sin embargo no conoces?

Son muchos los mitos entorno a la leche sin lactosa, en este artículo aclararás las dudas sobre sus beneficios para la salud sobre todo para los intolerantes a los lácteos

Existen muchas leyendas que se han desprendido entorno a la leche sin lactosa, un producto que se ha puesto de moda en los últimos tiempos. Supuestos perjuicios y beneficios se han difundido pero lo cierto es que hay datos verídicos sobre su consumo que desmontan los mitos que se han divulgado sobre sus calorías, su sabor, sus nutrientes, etc.

Ante todo es bueno saber que muchas personas sufren de intolerancia a la lactosa, ésta es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. Quienes la padecen no producen suficiente cantidad de la enzima lactasa, encargada de descomponer la lactosa en glucosa y galactosa. Por ello, no es digerida por el organismo y es fermentada por la flora bacteriana provocando molestias.

Atención con los síntomas de la intolerancia a la lactosa

Si luego de tomar leche o comer algún producto lácteo sufres de náuseas, vómitos, flatulencias, dolor abdominal y diarrea, es posible que no toleres la lactosa, en ese caso, debes consultar al médico para que realice su diagnóstico porque también puede tratarse del síndrome del intestino irritable.

En los intolerantes a la lactosa los síntomas se presentan frecuentemente de 30 minutos a 2 horas después de ingerir productos lácteos como consecuencia de los ácidos grasos, metano, hidrógeno y dióxido de carbono que se originan. Para determinar que en realidad se trate de ello existen una serie de exámenes como la prueba de aliento para lactosa-hidrógeno, que consiste en consiste en tomar una dosis de lactosa disuelta en agua y medir los niveles de hidrógeno en el aliento; un test sanguíneo que busca la presencia de glucosa en la sangre, o una biopsia de intestino delgado.

Calorías de la leche sin lactosa

Si bien la leche deslactosada se somete a un proceso para simplificar su digestión, esto no disminuye la cantidad de grasas. Es falso que la leche sin lactosa aporte menos calorías que la “normal” o que se pierdan sus nutrientes. Así que si sufres alguna enfermedad cardiovascular o deseas bajar de peso asegúrate además que el producto sea semidescremado o totalmente descremado. Como a esta leche se le añade lactasa para que transforme este azúcar en unidades más sencillas para que sean absorbidas fácilmente por el organismo, ello hace que sea más digestiva y minimice los gases y la pesadez.

Otra ventaja del producto es que todos pueden beber leche sin lactosa, tanto los intolerantes como los que no lo son, aunque hay algunos casos en los que se debe tener un cuidado especial como en el de las personas diabéticas. En el proceso de elaboración, al separar la lactosa, se eleva el índice glucémico de este alimento, así que no deben sobrepasarse en la cantidad que ingieran y seguir siempre las recomendaciones de su médico. También existen contraindicaciones para quienes tienen problemas gastrointestinales como los alérgicos a la proteína de la leche de vaca. En este caso lo aconsejable es eliminarla de la dieta y sustituirla por leche de soja o alguna bebida alternativa de origen vegetal.

Los intolerantes en España

En España el número de personas intolerantes a la lactosa es significativo, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), una de cada tres personas en el país no digiere la leche tradicional, es decir, alrededor del 33% de la población y buena parte de ella no lo sabe. En este sentido, el mercado de los productos deslactosados se encuentra en crecimiento y se presenta como una alternativa para las personas que no son capaces de producir suficientemente la enzima lactasa, mientras que en el pasado sólo podían reducir el consumo o dejar de beber productos lácteos.

Pero por encima de los españoles, la población china es una de la más intolerante a la lactosa, aunque contradictoriamente China sea uno de los primeros productores de leche y lácteos del planeta. La intolerancia china viene, según algunas hipótesis, de no poseer una tradición de pastoreo. Sólo en el 1% de las comunidades han sido ganaderas y por ello en el resto no desarrolló completamente la capacidad de producir lactasa. En otros países acostumbrados a criar ganado para compensar la escasez de alimentos sí se adaptaron al consumo de leche, no obstante según algunas investigaciones más del 70% de la población mundial es intolerante a la lactosa.

Origen de la intolerancia

Como mamíferos, los humanos están programados para producir la enzima lactasa durante los primeros años, pero a partir de los 48 meses de vida el organismo genera mucho menos de esta enzima lactasa y va disminuyendo a medida que el individuo avanza a la adultez e incluso llega desaparecer, por lo que al tomar leche se puede tener diarreas y vómitos, y regularmente se denomina deficiencia primaria.

Hay algunas otras causas más específicas, por ejemplo, que sea producto de una deficiencia congénita, es decir que la intolerancia se inicia desde que el bebé nace e incluso reacciona a la leche materna, sin embargo, es una de las menos frecuentes. También, existe la deficiencia secundaria que se genera luego de sufrir enfermedades del sistema digestivo, infecciones o incluso en los alérgicos al gluten.

 

Fuente: Republica.com

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