Manipular el intestino para curar las alergias alimentarias

Un patógeno común de nuestro intestino elimina el rechazo al cacahuete en ratones

Desde 1997, las alergias alimentarias han aumentado un 50%  entre los más jóvenes. Según una de las teorías más aceptadas, el estilo de vida del s.XXI, que incluye una dieta muy diferente de la de nuestros antepasados, el uso cada vez más extendido de los antibióticos e, incluso, un aumento de los partos por cesárea, ha modificado profundamente la composición de los microorganismos intestinales de muchas personas que viven en países más desarrollados. Por ejemplo, se estima que, en promedio, un niño de EEUU es sometido a tres tratamientos antibióticos en los primeros 2 años de vida.

Catheryn Nagler, de la Universidad de Chicago de Illinois, lleva años estudiando los vínculos entre el sistema inmunetario, las bacterias intestinales y la apreciación de alergias. EN 2004, ella y sus colaboradores demostraron que la desactivación de la microbiota intestinal en ratones le provocaba alergias alimentarias. Desde entonces, Nagler investigan qué microorganismos son responsables d esta protección y cómo lo logran.

En uno de sus últimos estudios, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences ( PNAS), ella y su equipo confirmaron que los ratones que reciben antibióticos durante las primeras etapas de su desarrollo son más propensos a manifestar cierta sensibilidad alérgica al cacahuete, un tipo de alergia que experimentan los humanos a este fruto seco. Para ello, introdujeron una solución que contenía Clostridia, una clase de bacteria que se encuentra en el intestino de los mamíferos, en las bocas y estómagos de los roedores. La sensibilidad al alérgeno alimentario desapareció.

En cambio, cuando los científicos introdujeron otro tipo de bacteria, del género Bacteroides, también en ratones con propensión a padecer alergias, no observaron el mismo resultado. Tras un análisis más atento, observaron que Clostridia tenía un efecto directo en el intestino de los animales: gracias a la acción de ciertas células del sistema inmunitario, las bacterias ayudan al intestino a no rechazar las proteínas del cacahuete responsables de la reacción alérgica al fruto seco.

La investigación “abre un nuevo camino”, según Martin Blaser, especialista en enfermedades infecciosas y microbiología de la Universidad de Nueva York, ya que “extiende las fronteras de la utilidad del microbioma” en las respuestas inmunitarias y en las funciones que desempeñan determinadas bacterias ( el grupo de Blaser informó a principios de este mes en la revista cell que la suministración de penicilina a ratones poco después de su nacimiento cambió su microbioma intestinal y se convertía en animales más propensos a padecer obesidad durante la edad adulta.)

A raíz de los nuevos hallazgos, Nagler y su universidad han presentado una solicitud de patente. El objetivo es “interrumpir el proceso (alérgico) mediante la manipulación de microbiota”, asegura la investigadora, gracias a un medicamento probiótico compuesto por Clostridia. Nagler afirma conocer la existencia de ningún medicamento de este tipo en el mercado, por lo que necesitaría realizar pruebas en humanos antes de poderlo convertir en tratamiento farmacológico.

Fuente: (investigacionyciencia.es)

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