Los niños principales afectados por la dermatitis atópica

Cada vez más niños y adultos sufren estas lesiones en la piel. En treinta años el número de los que padecen la enfermedad de la piel atópica se ha multiplicado por tres. Alimentación, estrés, factores ambientales… los problemas cutáneos avanzan más rápido en los países occidentales de lo que éstos son capaces de controlar.

Picores, cremas y corticoides son comunes para el 10-15% de la población española. La dermatitis atópica se llama así porque aparece más fácilmente en pacientes que tiene atopía, una predisposición individual y generalmente hereditaria a desarrollar enfermedades de origen alérgico (conjuntivitis, alergias alimentarias, rinitis…)

El 90% de los casos son niños, muchos menores de cinco años. La enfermedad de la piel atópica, eczema atópico, no es contagiosa, es crónica y no tiene cura. Puede empezar en torno a los dos meses de vida, suele diagnosticarse antes del primer año, y la padecen durante toda la infancia y parte de la adolescencia. La mayoría la supera en la edad adulta. Hasta entonces, sufren periodos de altibajos en los que su piel reacciona con enrojecimientos e hinchazones que producen picores y resecan la piel.

Los pacientes con Dermatitis Atópica (DA) sufren un déficit de filagrina, una proteína presente en la piel. En los episodios más agudos los eczemas, hinchazón de la piel, enrojecimiento e incluso heridas, provocan fuertes y continuos picores que hacen que los pacientes se rasquen comenzando un círculo vicioso del que en ocasiones se complica tremendamente salir. El rascaso elimina la barrera protectora de la piel y las bacterias patógenas se activan promoviendo los procesos inflamatorios. El sistema autoinmune inicia in mal funcionamiento y por ello es frecuente que comience a reaccionar ante todo aquello que le sea ajeno, de ahí que estos pacientes a menudo compaginen esta dermatitis con alergias, asma o rinitis. Aproximadamente  un  50% de los niños con piel atópica desarrollarán alguna enfermedad alérgica, el 30% asma y el 35, rinoconjuntivitis. Aunque sin cura, un buen control de la enfermedad, especialmente en los niños, ayudará a no desarrollar otras patologías en la edad adulta.

La DA tiene en la mayoría de los casos un origen genético. Si uno de los padres la padece el hijo tiene el 40% de posibilidades de heredarla, si son los dos, el 80%. Además, existen numerosos factores ambientales refuerzan su desarrollo y lo agravan: un ambiente seco, la contaminación, la falta de higiene, productos agresivos con la piel (insecticidas, detergentes y jabones) o incluso factores emocionales negativos como el estrés o la depresión pueden funcionar como desencadenantes de la misma.

El frío seco del invierno agrava la mayoría de los casos, otros lo hace el sol o los sudores veraniegos. EL Dr. José García Sicilia, pediatría del Hospital La Paz de Madrid, indica que “con variaciones estacionales y geográficas, es fácil que genere globalmente un 5% de las consultas pediátricas, bien como motivo de consulta o asociado a otros problemas”.

En los niños menores de dos años las lesiones se acusan principalmente en las manos, los pies, la cara, el cuero cabelludo y las zonas en contacto con el pañal. Según van creciendo las zonas más afectadas pasan a ser la cara interior de las rodillas, el cuello, los codos o los antebrazos, alrededor de los labios o los párpados.

Durante los episodios graves la persona experimenta grandes y continuos picores en una o varias zonas de su cuerpo. La gravedad de alguno de ellos pude derivar en problemas de discriminación o en falta de confianza en sí mismos debido al mal aspecto de las lesiones y el desconocimiento de la enfermedad, de la que se teme que pueda ser contagiosa.

Una encuesta realizada por Opinion Health en la que participaron más de 1.600 padres con niños de pieles atópicas moderadas o graves (200 de ellos españoles) desveló que el 68% de ellos afirmaba que la enfermedad influía  negativamente en la autoestima de sus hijos, los cuales sentían frustración y en muchos casos se resentían por sentirse diferentes a los demás. En algunas familias además este problema se incrementa el trabajo del hogar y supone un considerable gasto económico.

El insomnio es también otra secuela recurrente de los afectados con DA porque durante los episodios más graves el picor es tan fuerte durante la noche que impide el sueño. Los especialistas recomiendan el uso de guantes de algodón cuando el rascado nocturno, el producido cuando la persona está dormida, es incesante y está empeorando la gravedad del cuadro.

Este eczema severo y crónico, a pesar de la prevención, va a sufrir periodos más y menos acentuados, por lo que hay que tomar medidas que consiguen rebajarlos y espaciarlos al máximo. Las temperaturas extremas y el paso de una temperatura a otra con rapidez son malos escenarios para estas pieles. Evitar productos químicos fuertes como jabones y productos del hogar, o incluso geles de ducha con demasiados colorantes o componentes muy agresivos son medidas primordiales; también es necesario mantener la piel hidratada, sustituir baños largos con agua caliente por duchas sin exceso de trotado y agua templada con jabones preferiblemente adecuados para este tipo de pieles (también se pueden hacer baños con productos que refuercen la hidratación de la piel). Además se debe vestir algodón, nunca lana ni otros tejidos que no transpiren. Sudar excesivamente no es recomendable, en caso de practicar algún deporte, incluidos los acuáticos, siempre se debe aclarar el cuerpo después de practicarlo para evitar el prurito (picor).

Fuente: El siglo de Europa

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